domingo, 28 de marzo de 2010

La tetócnica de la misería y la violencia- Reportaje La Nación Domingo- 7.03.2010

El terremoto del sábado 27 de febrero que se extendió por más 700 kilómetros, no sólo produjo una inclinación de 8 centímetros en el eje de la Tierra. Como otros, causó cambios en el paisaje natural, la arquitectura, la economía y el diario vivir de los chilenos, que ya se empiezan a constatar: Las Siete Tazas se secaron, el adobe jubiló, las acciones de las constructoras cayeron tras los severos daños en edificios y con seguridad habrán migraciones.
Sin embargo, lo más notable es que abrió una fisura por donde salieron las mayores contradicciones de un país que pretende alcanzar el desarrollo en poquitos años: la mala calidad de la vivienda, el fascismo, el debilitamiento del Estado, la indolencia del mercado, la centralización y la marginalidad que subsiste detrás del acceso al consumo, quedaron a la vista como si los maremotos hubiesen sido acetona sobre los cosméticos beneficios del sistema y en cosa de horas muchos chilenos depredaron el comercio en el sur.
“El lumpen” saltó de la boca de las autoridades, a las que un conocido columnista chascón les colgó al cuello la culpa de haber tenido mano blanda durante veinte años. Más lejos llegaron los que sostuvieron entre líneas que por tener un plasma que terminará de pagar después de que entre en vigencia la norma japonesa de televisión digital, un pobre dejó de ser pobre.
“La violencia social apareció con más virulencia y una actitud más desafiante que antes. Como no hay canales políticos para ese descontento social, se manifiesta contra la propiedad y ahora sin respeto por las personas”, apunta el Premio Nacional de Historia Gabriel Salazar.

EL BENDITO SISTEMA
“Vergüenza debieron sentir tanto funcionario, ministro de Hacienda, empresario y en fin, tanto hechizado con el modelo económico chileno cuando el terremoto dejaba a la vista sus pies de barro: sujetos ayer considerados respetables consumidores en cuotas que se convertían en cuestión de horas en bárbaros que no respetaban nada”, resumió el profesor de Derecho Laboral de la Universidad Diego Portales, José Luis Ugarte, en el diario electrónico El Mostrador, “ni nuestra mejor propaganda ni la de los organismos financieros puede esconder que a la hora de repartir entre todos nuestros beneficios, nos parecemos más a los países africanos que a los del primer mundo con los que nos gustaría compararnos”.
La opinión es compartida entre quienes intentan comprender el fenómeno y no sólo enjuiciar moralmente los actos o culpar únicamente a la demora del Estado para enviar al Ejército a las zonas devastadas, sobre todo a Concepción, zona urbana que sufrió cinco incendios.
“El saqueo es una derivación de la mala estructura del sistema laboral. Los índices de empleo precario son exactamente iguales a los de comienzos del siglo XX: sobre 60% y hay que sumarle un porcentaje de profesionales que trabajan a honorarios, sin previsión ni salud”, sostiene Salazar, “y este problema se agudiza con la emigración campo-ciudad, donde la gente va por pega, se mete al empleo precario y reside al lado del mercado negro y lo seudo-delictual. No hay ciudad en Chile que no tenga un 70% de vivienda popular y por lo tanto, no hay ciudad en Chile que no este propensa a saqueos”.

DESPROTECCIÓN Y FASCISMO
De que Chile es un país golpeado por los terremotos no hay duda. Están los casos de verdaderos desastres causados por la fuerza de las placas tectónicas, como los sismos de Valparaíso en 1906, Chillán en 1939 y Valdivia en 1960. Sin embargo ningún otro terremoto había desnudado tantos problemas como el de la semana pasada y los saqueos no llegaron tan lejos.
Cuando el sismo de 1906 remeció Valparaíso, ésta era una ciudad emergente que contaba con un sistema de alcantarillado y electricidad acorde al principal puerto del continente. Con el puerto en el suelo apareció el pillaje pero también el vicealmirante Luis Gómez Carreño, quien apagó el vandalismo con fusilamientos públicos de saqueadores que cortaban los dedos de los cadáveres para robar anillos.
Se ve lejano, pero hoy mucha gente pidió lo mismo. “Queremos a las Fuerzas Armadas aquí y no queremos que detengan a los delincuentes y los suelten al otro día, queremos que los maten”, clamaba a través de las cámaras de televisión una humilde vecina de Talcahuano, angustiada por los robos a casas.
“Hay sectores de la población que viven del delito y se aprovecharon de la situación, un sector bastante violento, pero sabemos que la delincuencia es fruto de la desigualdad económica en que viven sectores que quieren participar de la torta. Son sectores medios bajos que por miedo a pauperizarse o se vuelven lumpen o se vuelven fascistas”, explica el historiador Jocelyn-Holt, “se reveló ese fascismo latente que lo único que quiere es sacar pistolas, un sector al que le encanta los militares y que nunca ha desaparecido. Recuerdo el final de la película “La frontera” (1991): la gente aplaudía en el cine cuando aparecía el helicóptero de Carabineros”.
Los terremotos de Chillán y Valdivia también tuvieron saqueos, aunque en menor grado. “Yo estaba en Ancud en 1960 cuando llegó una ola de 15 metros que dejó refrigeradores y televisores en las calles”, recuerda el cantante e historiador Patricio Manns, quien en 1972 publicó dos volúmenes de su libro “Los terremotos en Chile” por Quimantú, “por eso los militares prohibieron agacharse o si no te pegaban un tiro. Mataron a dos o tres saqueadores”, recuerda el músico.
Según Gabriel Salazar se explica por la labor del Estado. “Entre 1938 y 1973 se desarrollaron muchas empresas públicas y a través de la Corfo, el trabajo era mucho más estable. Aunque no se resolvieron temas como la vivienda, por eso la presencia de callampas, existía un estado social benefactor que protegía al trabajador y a la familia, y que por otro lado tenía sus propios aparatos y capacidades para proteger y educar. No me extraña que este Estado se haya enredado para actuar con mayor eficiencia y tampoco los saqueos, cuando predomina el empleo precario, sin protección, y con el único beneficio de obtener créditos de consumo que bordean el 40% de interés anual”.
Sin embargo para el historiador esto es sólo la punta de lanza de la desigualdad y la marginalidad. “La presencia de la masa marginal desde el siglo XIX contempla el 60% o 70% de la fuerza laboral, con empleos precarios que no les permiten adquirir viviendas dignas. A eso se suma una frustración afectiva considerable, porque la familia nuclear ha desaparecido, aumentando la cantidad de los llamados ‘huachos’ que son abandonados por sus padres, muchas veces por un tema de recursos. Es gente sin futuro que hace cien años se evadía en el alcohol y ahora en la drogadicción, que acarrea la falta de respeto y la violencia. Todo eso quedó a la vista hace unos días y explica la explosión social”. LCD

El Zafrada y su futuro- El Mostrador 27 de Marzo 2010

No es el terremoto lo único malo que la ha pasado en la vida al niño Víctor Díaz –el zafrada como lo han apodado los medios de prensa-. El haber nacido pobre en una sociedad como la chilena tampoco es buena noticia.
Una sociedad que –salvo reconstruir su escuela ahora en forma de mediagua modular- no tiene mucho que ofrecerle para ayudarlo a salir de su pobreza.
Una sociedad donde su natural simpatía no le servirán de mucho para enfrentar la mala suerte de haber nacido en la cuna equivocada. Y que su vida –como la de miles de niños chilenos en su situación- será la de una privación tras otra. Ni educación, ni salud ni trabajo de calidad ni ninguno de los bienes que las sociedades decentes intentan asegurar a sus miembros estarán a su disposición.
Y ahí –cuando Víctor mire hacia atrás al final del camino- el terremoto terminara confundido con otros tantos sinsabores y privaciones.
Impuestos y redistribución –desde ya pido disculpa por tamaña herejía- son las ideas que nuestra elite ha porfiadamente rechazado.
Comprobará, con el correr del tiempo, que buena parte de las promesas que hacemos como sociedad en forma de derechos –a educación, a salud o al trabajo- son para él y para muchos como él nada más que una broma. Muy mala por cierto.
Sabrá, entonces, como alguna vez lo retrataba un clásico del rock chileno, que esa escuela por la que hoy llora –y donde cae el sol sobre su cabeza- no era más que un juego; y que los laureles y el futuro terminarán siendo siempre para otros.
Víctor comprenderá con los años lo poco que le importa a la elite que dirige su sociedad, para la que, salvo este fugaz momento mediático, no representa nada en especial. Él, como tanto niño pobre en Chile, deberá soportar la fría distancia conque históricamente nuestra pequeña clase dirigente ha tratado al resto de sus compatriotas.
Sabrá pronto que esa elite económica y política –que hoy corre desde el Presidente empresario para abajo para sacarse fotos con él- no está dispuesta a darle más oportunidades que las mínimas y que en el modelo social y económico que defienden con uñas y dientes, los dados están marcados hace tiempo. Y no a su favor evidentemente.
No serán, en ese sentido, frazadas ni mediaguas las que le podrían cambiar la vida a Víctor y tanto niño chileno de los sectores menos aventajados. Es necesario algo mucho más drástico y difícil de conseguir: igualdad real de oportunidades para todos. Igualdad que exige – no nos engañemos- impuestos a los que más tienen y redistribución a los que menos.
Impuestos y redistribución –desde ya pido disculpa por tamaña herejía- son las ideas que nuestra elite ha porfiadamente rechazado.
Por ello, igualdad y no solidaridad es la palabra que Víctor necesitará en el futuro. Algo que, por lo demás, en 200 años de vida no hemos estado ni cerca de lograr.
Al final, Víctor deberá aprender que las puertas se cerraran con fuerza en su propias narices y que esa elite y sus afilados punteros –como la senadora Matthei- se opondrán a cualquier intento por hacer algo distinto, como subir los impuestos a los más que tienen.
“Es una estupidez”, será una frase que deberá escuchar muchas veces más en su vida.
Entonces, el zafrada sabrá que todo fue un fugaz momento de solidaridad que no se volverá a repetir, salvo que ocurra una nueva catástrofe. Y que pasada la solidaridad de la frazada y de la pelota de fútbol, volverá a ser simplemente Víctor Diaz.
Y que el sol volverá en su nueva escuela- mediagua, a caer sobre su cabeza.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Chile: el trágico fin de un mito - blogpublico.es


Han transcurrido ya casi dos semanas desde el cataclismo que resquebrajó una extensa franja del sur de Chile, arrebató la vida a cerca de 500 personas, destruyó más de un millón de viviendas, arrasó numerosas localidades costeras y ciudades tan importantes como Concepción, Talcahuano o Constitución y arruinó un sinfín de infraestructuras, incluso en Santiago.
El seísmo y el posterior tsunami, seguidos por sus incesantes réplicas, devastaron las regiones del Maule y el Biobío, pero también han dejado al descubierto la falacia del mito chileno, proyectado por el poder político, mediático y económico, alimentado por los medios de comunicación y los gobiernos de Occidente, jaleado recientemente con su ingreso en el exclusivo club de la OCDE o con sus relaciones comerciales privilegiadas con Estados Unidos y la Unión Europea.Como en tantas otras ocasiones a lo largo de su historia republicana, las élites chilenas intentan presentarse como la excepción en una América Latina supuestamente atrapada hoy entre el autoritarismo y el neopopulismo. Se trataría de un país con un sólido desarrollo democrático, confirmado aparentemente por la victoria de la derecha en las elecciones presidenciales de enero. Y de una nación que se habría anticipado, debido a la mano dura de la dictadura militar, en la aplicación de las recetas que conducirían al éxito: la privatización de la sanidad, las pensiones, la educación y los principales servicios (electricidad, agua, transportes, carreteras…), la laminación de los derechos de los trabajadores y los sindicatos y la sacralización del poder económico y financiero.El terremoto tuvo su epicentro también en las entrañas de este mito.

En los últimos días hemos podido contemplar el hiriente desamparo de centenares de miles de ciudadanos de un país que carece de una red pública eficaz de asistencia, a pesar de la persistente amenaza de estas catástrofes naturales, y cuyo Gobierno decretó tempranamente el despliegue de miles de efectivos de las Fuerzas Armadas y de Carabineros y el toque de queda para restaurar el orden y proteger la propiedad privada.En cambio, el Ejecutivo que preside Michelle Bachelet tardó unas interminables 72 horas en lograr repartir alimentos en Concepción (la segunda ciudad más populosa del país), por lo que muchas personas no tuvieron más remedio que recurrir al pillaje para sobrevivir, en un escenario dramático en el que, a la ausencia durante días de luz eléctrica y agua potable (servicios en manos de compañías privadas), se sumaba la carencia de equipos humanos suficientes para rescatar a las personas atrapadas por los derrumbamientos o atender a los heridos. Estos sucesos han sido utilizados para sustituir el debate sobre el modelo de sociedad que se derrumbó el 27 de febrero por los retóricos llamamientos en pro de la unidad nacional para la reconstrucción del hermoso sur del país, simbolizados en el “Fuerza Chile” de la presidenta y en el larguísimo telemaratón conducido por el inefable Don Francisco entre el viernes y el sábado.

José Luis Ugarte, profesor de Derecho de la Universidad Diego Portales, reflexionaba estos días: “¿Por qué en Chile apenas el orden se retira –cuando el brazo armado de la ley deja de atemorizar– los sectores más pobres se sienten con el legítimo derecho de saquear y tomar aquello que de otro modo –legalmente– no alcanzan? Porque la sensación de injusticia y de exclusión altamente extendida entre los pobres hace que nuestra sociedad esté pegada con el mismo pegamento que esos edificios nuevos que hoy se derrumban. El terremoto ha desnudado al capitalismo chileno, mostrando vergonzosamente sus pies de barro. Ni nuestra mejor propaganda ni la de los organismos financieros puede esconder que a la hora de repartir entre todos nuestros beneficios nos parecemos más a los países africanos que a los del Primer Mundo, con los que nos gustaría compararnos”.

La historia de Chile está marcada también por los terremotos. El 24 de enero de 1939, un seísmo de 8,3 grados en la escala de Richter con epicentro en Chillán (a 112 kilómetros de Concepción) destruyó prácticamente la misma región ahora devastada y segó la vida de casi 6.000 personas. Eran las primeras semanas de Gobierno del Frente Popular y el presidente Pedro Aguirre Cerda impulsó la creación de la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) para coordinar los trabajos de reconstrucción.En muy poco tiempo, la CORFO se convirtió en uno de los ejes del desarrollo económico y social al promover el crecimiento de la industria y las infraestructuras públicas. Mascarones de proa como la Empresa Nacional de Electricidad, la Compañía de Aceros del Pacífico, la Industria Azucarera Nacional o la Empresa Nacional de Telecomunicaciones nacieron bajo su alero y nos remiten a un tiempo histórico en el que el Estado, legitimado por la sociedad democrática, ejercía un papel preponderante del que le despojaron, para reemplazarlo por el dios Mercado, la dictadura de Pinochet y sus políticas neoliberales, cuyas directrices principales han mantenido los cuatro presidentes de la Concertación a lo largo de estos últimos 20 años.Mañana, la socialista Michelle Bachelet traspasará la banda presidencial al derechista Sebastián Piñera, cuyo consejo de ministros estará integrado por un elenco de empresarios, economistas adscritos a la ortodoxia monetarista y políticos conservadores afines al Opus Dei y otros grupos integristas.

Ante esta perspectiva, el presidente del Partido Comunista y diputado electo, Guillermo Teillier, ha llamado a la constitución de un gran frente político y social por “la reconstrucción de Chile”, pero no sólo por la reparación de los daños causados por el terremoto y el tsunami, sino también por la “reconstrucción democrática de Chile”.

Mario Amorós es doctor en Historia y periodista. Autor de ‘Compañero Presidente. Salvador Allende, una vida por la democracia y el socialismo’

martes, 2 de marzo de 2010

Nuestros barbaros


Verguenza –me imagino- debieron sentir tanto funcionario, tanto ministro de hacienda, tanto empresario y en fin tanto hechizado con el modelo económico chileno cuando el terremoto dejaba a la vista sus pies de barro: saqueos por doquier, violencia desatada y sujetos que ayer considerados respetables ciudadanos se convertían en cuestión de horas en barbaros que no respetaban nada.
Que habrán dicho de nosotros –hasta el viernes en la madrugada el país ejemplar del capitalismo latinoamericano- tanto hechizado con nuestra propaganda y la de los organismos internacionales –FMI, OCDE, etc.- cuando constaban la cruel realidad: chilenos que parecían sacados más bien de un país africano que de un país que se suponía estaba en el umbral del desarrollo.
El discurso ramplón se encenderá en el lugar común: se trata de delincuentes y pillines que se aprovecharon de la ocasión.
Pero ya no estamos para tamaña simplicidad.
Qué duda cabe se trata de delitos. Pero eso es tan obvio. No explica porque nuestros pobres se transformaron tan rápido en nuestros barbaros.
La pregunta que deberíamos hacernos no es la evidente de si son legalmente reprobable estos actos –que lo son- sino una mucho más difícil: ¿porque en Chile apenas el orden se retira –cuando el brazo armado de la ley deja de atemorizar- los sectores mas pobres se sienten con el legitimo derecho de saquear y tomar aquello que de otro modo –los legales- no alcanzan?
¿Por qué tan poca lealtad con la sociedad –al fin y al cabo con todos nosotros- de nuestros pobres?
¿Alguien se imagina saqueos y el caos social en países como Suecia o Alemania después de un terremoto como el que vivimos? ¿Ciudadanos convertidos en saqueadores llenos de rencor, rabia y violencia?
Es difícil imaginarlo para ser honestos. En sociedades tan integradas como esas, que han hecho su mejor esfuerzo por incluir y distribuir hacia todos, existen altos grados de lealtad hacia el resto. En sociedades altamente desiguales, en cambio, la cohesión y la lealtad social escasean y son sustituidas por la fuerza y el miedo –la mano dura como gusta decir a tanto chileno-.
La sensación de injusticia y de exclusión altamente extendida en nuestros pobres –que tanta veces se ha diagnosticado como “escandalosa desigualdad” - hace que nuestra sociedad está pegada con el mismo pegamento que esos edificios nuevos que hoy se derrumban.
Es que pedir a tanto chileno a quienes se les paga el mínimo, que no tienen mayores derechos laborales ni quienes los representen–en Chile los sindicatos no existen-, que no tienen ni salud ni educación pública de calidad, que tengan de súbito lealtad y compromiso – y no sólo miedo a la cárcel- con el modelo que los excluye –respetando el sagrado derecho de propiedad- es simplemente una ingenuidad que el terremoto ha hecho caer como la cúpula de la Divina Providencia.
En ese sentido, no es difícil entender porque los ganadores en nuestro modelo –unos pocos- exhiben y exigen alta lealtad a las reglas –incluidas las que protegen de mejor manera sus triunfos como es la propiedad- lo difícil es pretender que los perdedores de siempre –nuestros eternos pobres- tengan lealtad hacia reglas que no sólo no han diseñado sino que mirada nuestra historia han estado marcadas desde siempre a favor de los mismos.
El terremoto –quien lo iba a decir- ha desnudado al capitalismo chileno mostrando vergonzosamente sus pies de barro. Ni nuestra mejor propaganda ni la de los organismos financieros puede esconder que a la hora de repartir entre todos nuestros beneficios nos parecemos más a los países africanos que a los del primer mundo con los que nos gustaría compararnos.
Podemos –como lo hemos hecho por 200 años- cerrar los ojos y rasgar vestiduras diciendo que lo que falta es virtud y que la solución es la clásica mano dura.
Pero nadie podrá esconder la nueva víctima desnuda: el modelo chileno –ese que hace inflar el pecho de orgullo a nuestra pequeña elite empresarial y política- está pegado con barro. Sólo el garrote lo mantiene en buena parte de nuestra sociedad.
Y nuestros barbaros seguirá ahí esperando otra ocasión para que la ley se retire y ellos vuelvan a hacer justicia por propia mano – con rabia y rencor- para con un sistema al que poco le han importado durante mucho tiempo. Demasiado quizás.

sábado, 13 de febrero de 2010

Ante tanto converso de última hora..El necio de SR

Para hacerme lugar en su parnaso
Para darme un rinconcito en sus altares
Me vienen a convidar a arrepentirme
Me viene a convidar a que no pierda
Me vienen a convidar a indefinirme
Me viene a convidar a tanta mierda

domingo, 31 de enero de 2010

"Los trabajadores y la noche" Columna La Nación Domingo- 30.01.2010

No es fácil explicar por qué un numero importante de trabajadores asalariados en Chile –la inmensa mayoría de los cuales gana menos de 300 mil pesos y no tiene ni sindicatos ni negociación colectiva que los represente- terminaron votando por Piñera.
El poder hegemónico de los medios y su exaltación a la riqueza y el emprendimiento, la nula capacidad de los sectores progresistas para contrarrestar ese discurso y el abandono total en que la Concertación -y en especial el gobierno de Bachelet- dejó a las organizaciones sindicales y a la negociación colectiva estarán, seguramente, dentro de las explicaciones.
Pero lo importante -una vez ya llegada la fría noche- es saber que ocurrirá en el futuro con los derechos de los sectores más débiles de la sociedad. Y, en verdad, no es muy difícil determinarlo. No es necesario, en rigor, ser adivino ni mucho menos.
Si el gobierno de derecha es lo razonablemente torpe como lo suelen ser sus concepciones básicas -todos somos seres egoístas y competitivos- entonces el derrotero de su accionar es bastante previsible.
Por una parte, la defensa a ultranza del plan laboral que nos dejo Pinochet y el hermanísimo del Presidente. Nadie tocará el tinglado de normas legales que, contraviniendo todos los tratados internacionales suscritos por Chile en la materia (Convenios 87 y 98 de la OIT), han permitido a los empresarios chilenos obtener sustanciosas ganancias sin nadie que los moleste.
No lo hizo la Concertación, menos lo hará la derecha.
Y por otro lado, el intento de lanzar una ofensiva de un nuevo plan laboral pro empresarial. Será la flexibilidad laboral recargada el discurso dominante en nuestros nuevos gobernantes. Eliminación o rebaja de la indemnización por años de servicios, flexibilidad horaria a favor de las empresas, rebaja o eliminación del salario mínimo, intervención de la Inspección del Trabajo (“demasiado grande”) forman parte del vademecum del neoliberal criollo que ahora accederá al poder.
Nada muy novedoso en todo caso. “Servidores de pasado en copas nuevas”, como diría con su delicada poesía el en estos días resucitado Silvio Rodríguez. Aunque en nuestro caso un poco peor. No son ni siquiera copas nuevas.
Pero no todo es tan predecible. Muy interesante será eso sí lo que haga la Concertación. Esa Concertación que dice ser la representante de los sectores débiles de nuestra sociedad y que dice monopolizar el sentir progresista en nuestro horizonte político. Ahora, paradojas de la democracia, tiene la llave parlamentaria para defender algo de lo ganado en estos años.
Pero, si al final del día los sectores conservadores de esa coalición toman el poder -como se tomaron el Ministerio de Hacienda en todos estos años- y construyen el discurso de la oposición -tal como ya lo hicieron con sus gobiernos- entonces que Dios nos pille confesados.
Bajo la engañosa retórica de la “política de los acuerdos”, los trabajadores chilenos quedaran total e irremediablemente en manos, como nunca antes en la historia de la democracia, de los neoliberales y sus ideas. Neoliberales de derecha, algunos (en el gobierno). Neoliberales de izquierda -en la oposición-, otros.
Y ahí, la noche será, como nunca, oscura.

martes, 26 de enero de 2010

El contrato- Video de Terpacific, Francia (2003)

Las oligarquías. Neruda y el canto general.


No, aún no secaban las banderas,

aún no dormían los soldados cuando la libertad cambió de traje,

se transformó en hacienda:de las tierras recién sembradas salió una casta,

una cuadrillade nuevos ricos con escudo,con policía y con prisiones.

Hicieron una línea negra:

“Aquí nosotros, porfiristas,de México,

‘caballeros’de Chile, pitucos del Jockey Club de Buenos Aires,

engomados filibusteros del Uruguay, pisaverdes ecuatorianos,

clericales señoritos de todas partes”.

“Allá vosotros, rotos, cholos,pelados de México,

gauchos,amontonados en pocilgas,

desamparados, andrajosos,piojentos, pililos,

canalla,desbaratados, miserables,sucios, perezosos, pueblo”.

Todo se edificó sobre la línea.

El Arzobispo bautizó ese muroy estableció anatemas incendiarios

sobre el rebelde que desconociera la pared de la casta.

Quemaron por la mano del verdugolos libros de Bilbao.

El policía custodió la muralla,

y al hambriento que se acercó a los mármoles sagrados le dieron con un palo en la cabezao

lo enchufaron en un cepo agrícolao a puntapiés lo nombraron soldado.

Se sintieron tranquilos y seguros.

El pueblo fue por calles y campiñasa vivir hacinado,

sin ventanas,sin suelo, sin camisa,sin escuela, sin pan.

Anda por nuestra América un fantasmanutrido de detritus, iletrado,errante,

igual en nuestras latitudes,saliendo de las cárceles fangosas,arrabalero y prófugo,

marcadopor el temible compatriota llenode trajes, órdenes y corbatines.

En México produjeron pulque para él,

en Chile vino litriado de color violeta,lo envenenaron,

le rasparonel alma pedacito a pedacito,

le negaron el libro y la luz,hasta que fue cayendo en polvo,

hundido en el desván tuberculoso,

y entonces no tuvo entierro litúrgico:

su ceremonia fue meterlo desnudo entre otras carroñas

que no tiene nombre.

lunes, 25 de enero de 2010

Tutela laboral de derechos fundamentales y carga de la prueba- Revista Derecho Universidad Catolica de Valparaíso- N 33- Diciembre 2009

La nueva justicia laboral implementada por la ley Nº 20.087 contempla la denominada acción de tutela laboral cuya finalidad central es la protección de los derechos fundamentales del trabajador de naturaleza no laboral, tales como la intimidad, la libertad de expresión o la honra. En las reglas previstas para dicha acción se contempla, por primera vez en Chile, una especial regla legal que alivia el esfuerzo probatorio de la víctima -el trabajador- de la conducta lesiva del empleador. Dicha regla legal altera, como se explica en este artículo, la carga material de la prueba, esto es, quien debe soportar el costo del hecho que no ha quedado suficientemente acreditado en el proceso.
Palabras clave: Tutela laboral - Derechos fundamentales del trabajador - Prueba de indicios - Carga material de la prueba - Despido pluricausal. Ver en : www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-68512009000200005&lng=es&nrm=iso

sábado, 23 de enero de 2010

Sin palabras


Mientras pasaba el día junto a su familia en la plata los Lilenes de Concón, María José Mancilla Vigneaux se encontró con una escena que no dejó de sorprenderle: una asesora del hogar se mantenía de pie sosteniendo la sombrilla sobre la que -al parecer- era su patrona, mientras ella descansaba en una reposera.
Luego la mujer fue a bañarse a la playa, con lo que la nana tuvo unos minutos de descanso, para retomar la misma función momentos después, hasta que el viento le hizo imposible seguir sosteniendo la sombrilla, por lo que ambas se retiraron.
¿Resabios de tiempos pasados? ¿Malas condiciones laborales?…

martes, 19 de enero de 2010

Un rayo de luz en dìas oscuros- Fallo de la Sala Laboral de la Suprema sobre prueba indiciaria y discriminación- 14.01.2010

"En consecuencia, no hay razón legal que permita dejar de aplicar la norma del artículo 493, cuando se trata del procedimiento de tutela laboral por causa de despido discriminatorio, tanto más si se considera que las motivaciones de esta clase de despido violentan sin duda derechos fundamentales que la ley ha procurado tutelar, desde que atentan contra la igualdad de oportunidades frente al empleo.
Undécimo: Que, sobre la base de las precisiones que anteceden, tratándose de un juicio en que se reclama de un despido discriminatorio o dispuesto en contravención de derechos fundamentales, resultaba plenamente procedente aplicar la prueba indiciaria prevista en el artículo 493 del Código del Trabajo, como ocurrió en el caso en estudio".
Voto de minoria -¿adivinen de quíen?

domingo, 3 de enero de 2010

Policias, delincuencia, pobreza y sindicalización- Opinión de un supremo -Zaffaroni- La Nación Argentina 03.01.2010

¿En general, son los más pobres los que están presos?.
-Sí, pero además de ser pobres se parecen en algo: son morochitos. Hay gente a la que le piden documentos en cada esquina y hay gente a la que no se los piden nunca. Eso es portación de cara. El riesgo de ser víctima no es parejo en la sociedad. Yo tengo menos riesgo de ser víctima que el que vive en una villa. A medida que uno va bajando en la escala social hay más gente partidaria de la pena de muerte: no es un problema ideológico, está en relación directa con ser víctima. El sistema penal es selectivo en la criminalización, selectivo en la victimización, y selectivo en la "policización".
-¿Qué es eso que llama "policización"?
De los mismos sectores sociales se seleccionan los tres: la víctima, el delincuente y el policía. Ese es el grave problema.
-¿Qué se puede hacer con la policía?
La policía tiene un entrenamiento totalmente precario. La gente va a la policía porque es una fuente de trabajo, porque tiene obra social; no va por una vocación. Se lo coloca dentro de un orden militarizado. Nadie sabe por qué. Porque la policía es un servicio civil. Tiene que haber jerarquías, como en los hospitales, pero no por eso militarizamos los hospitales. Y como está militarizada, no puede sindicalizarse. Como no puede sindicalizarse, no pueden hacer peticiones colectivas, y como no pueden hacer peticiones colectivas no pueden discutir horizontalmente las condiciones de trabajo. ¿Cómo se forma conciencia profesional sin discutir las condiciones de trabajo?
¿A ver: entonces el primer paso es la sindicalización de la policía?
-Sí, absolutamente. Pero hay más: segundo, se somete a la policía a un orden totalmente arbitrario; tercero, a veces reciben instrucciones que son suicidas. La policía tiene que intervenir en todo hecho delictivo que presencie; una locura: intervenir si puede. Piense en un hombre escasamente preparado al que ponen en la calle, donde el tipo tiene miedo, sometido a un sistema vertical donde nadie lo defiende: no son condiciones para que una persona provea seguridad en la vía pública.

jueves, 31 de diciembre de 2009

¿Puede un empleador grabar las conversaciones de los trabajadores en su puesto de trabajo? El caso "Buses Ahumada"en la T 11 del JLT San Felipe- Buses


"En suma, este sentenciador estima que la implementación y utilización de sistemas de control audiovisual, en lo que dice relación con el dispositivo de audio, afecta directamente el libre ejercicio de los derechos fundamentales por parte de los trabajadores de la empresa Buses Ahumada Limitada, en este caso en particular, la utilización de dicho mecanismo tecnológico lesiona el derecho fundamental de respeto y protección a la vida privada del trabajador, consagrado en el artículo 19 N° 4 de la Constitución Política de la República, que ha de suponer, para el trabajador, tanto el reconocimiento de un ámbito propio y excluido a la intromisión o invasiones no queridas, lo que no ocurre en el caso sub-lite, pues implica un sacrifico del derecho a la vida privada de los trabajadores que no es razonable o proporcional a los fines reales perseguidos; en otras palabras, la denunciada, con el ejercicio de las facultades que la ley le reconoce limita el pleno ejercicio del aludido derecho fundamental, sin justificación suficiente, en forma desproporcionada".

Interrogatorios por personal de seguridad a trabajadores de supermercados- Notable fallo de Tutela Laboral 33-2009 de Santiago

"Luego la conducta desplegada por la sociedad demandada, se puede resumir en empleo de un procedimiento investigativo de carácter discrecional, no consensuado, coactivo, irregular, desarrollado por terceros no legitimados ni legal, ni moral, ni contractualmente para ello y cuya posición en la organización orgánica es ajena al ámbito de trabajo de la afectada; que se vale de destrezas y competencias propias de interrogatorios con apremios ilegítimos a testigos, principalmente presión psicológica proscritos por el orden democrático; que recurre a la repetición agobiante de preguntas, a la innecesaria mención a que nada le pasaría que no tuviese miedo y a la insinuación amenazante encubierto con un velo inofensivo de preguntas relativas a sus hijos y a la necesidad de que ella esté a su lado, ejerciendo una violencia psicológica inusitada sobre la entrevistada, a través del manejo de la angustia y la aflicción, lo que sumado al posterior descrédito que se generó respecto de ella, al haber sido expuesta frente a la generalidad como eventual responsable de un robo, imputación que incluso termino con su despido y que en el intertanto le significó el desprecio de sus compañeros de trabajo; que nadie; respecto de esta se puede afirmar que ninguna persona que no sea imputada formalmente ante el organismo competente, constitucionalmente establecido, puede ser expuesta al trato degradante, abusivo y lesivo que fue expuesto la actora.
En efecto, nadie puede arrogarse la pretensión de autoridad para comportarse como tal y, en ese contexto, está prohibido para todos, incluido el empleador, la utilización de técnicas invasivas de investigación, dentro de las cuales debe entenderse, necesariamente, los interrogatorios bajo presión psicológica. Luego también debe desecharse toda posibilidad de efectuar imputaciones irregulares no fundadas en procedimientos serios, regulares, consentidos y generalizados dentro del ámbito laboral, de manera que los compañeros de trabajo de los afectados sepan que el contexto de lo que está ocurriendo responde a una práctica consentida por ellos, habitual, a la que todos pueden ser llamados y no sea por el contrario un verdadero destruye imagen, siendo expuesto al escarnio público y la crítica injusta y desmesurada de los carentes de información.
En ambas vertientes, la dignidad de la persona, entendida como lo recoge nuestra comunidad actual, como una esfera de autodeterminación y autonomía que debe ser protegida, porque a ninguno de nosotros le gustaría que se nos invada y que de apreciar una leve posibilidad de ello, se ve alterada nuestra paz social y concretamente nuestro diario vivir, eso es lo que le ocurrió a la demandante, un día sin aviso, llegó una persona desconocida para ella, respecto de la cual sólo podía generar temores y desconfianzas, la cual se vio con la libertad de comportarse como una verdadera autoridad, sin limitaciones, puso en duda la honradez de la misma y lo más grave utilizó frente a ella técnicas de interrogación lesivas para cualquiera".

domingo, 6 de diciembre de 2009

La dictadura del empresario- reportaje la Nación Domingo 06.12.09


Jonathan Bustamante comenzó a trabajar en octubre del año pasado en el local Sodimac de San Felipe. Su contrato lo había firmado con la empresa Best Select Chile para desempeñarse como vendedor de pinturas. Está casado, tiene dos hijas y vive con sus padres y su hermana. Por ese trabajo ganaba un sueldo bruto que promediaba los 300 mil pesos.
En abril de este año, el gerente de la sucursal, Gabriel Salinas Artuso, comenzó a hostigarlo en forma persistente porque su peinado no estaba acorde con la imagen de la empresa y, personalmente, no le gustaba su aspecto. Salinas quería que Jonathan se cortara el pelo y aunque en un principio se negó, a la larga lo hizo. Pese a eso, las hostilidades continuaron, incluso frente a los clientes. Esta vez el reclamo era que usaba mucho gel.
“Su peinado era desordenado y no estaba acorde con el reglamento interno de la empresa, ya que se echaba gel en la cabeza, se agitaba el pelo y así se quedaba”, relató uno de sus compañeros ante la justicia.
En una oportunidad, Salinas sacó a Jonathan y a otro vendedor fuera de la tienda y con tono prepotente les dijo que “parecía que habían metido la cabeza a la piscina”. Según sus declaraciones, Jonathan se sentía denigrado por la persecución, los insultos y las burlas por la forma como se peinaba. Sentía angustia al levantarse para ir a trabajar y a veces se escondía cuando veía al gerente acercarse. El 13 de mayo, Salinas ordenó al vendedor que saliera de su puesto y les pidió a los guardias que no lo dejaran entrar a la tienda. Dos días después, Best Select lo despidió por necesidades de la empresa.
Durante el juicio, uno de sus compañeros declaró que cuando comenzaron a trabajar no les entregaron el reglamento interno. Sobre el aspecto físico, el documento establecía que los hombres debían tener el pelo corto y en caso de que fuera largo, debía ir tomado, además de ir afeitado o tener una barba que sea como candado o bien recortada. “No hay ninguna prohibición de usar gel”, aseguró. A raíz de esa discriminación por su aspecto físico, Jonathan inició una acción de tutela ante la justicia laboral porque se estaban vulnerando sus derechos fundamentales.
El caso de Jonathan no es aislado. Muchas empresas tienen reglamentos internos y códigos de ética que restringen sin tapujos los derechos de las personas que están consagrados en la Constitución. Algunas llegan al extremo de regular la vida privada de sus trabajadores. El Centro de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales -en su Informe Anual Sobre Derechos Humanos, publicado el lunes- examinó varios de estos reglamentos y las conclusiones a las que llegó son preocupantes.
Prohibido pololear
En el “Código de Ética Corporativo” del Banco Itaú se exige “la moderación de los colaboradores en la eventual ingestión de bebidas alcohólicas y en la práctica de juegos de azar, con el fin de prevenir situaciones desagradables, como faltar al trabajo o las críticas de sus colegas”.
En Farmacias Ahumada, compañía que hace unos meses reconoció ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia que se coludió en la fijación de precios con Cruz Verde y SalcoBrand, pide al trabajador muestras de tener “buena conducta y honorabilidad”. Además, su reglamento interno establece que la firma se reserva el derecho a poner término al contrato en caso de que “dos trabajadores contraigan matrimonio”, dando la posibilidad de que ellos mismos elijan quién de los dos permanece. En Paris se establece una norma similar: si dos empleados se casan entre sí, deben informarlo inmediatamente a la empresa, la que decidirá su permanencia.
Según el estudio de la UDP, las normas más comunes que restringen la vida privada de los trabajadores son las que se entrometen en su apariencia física. Abundan reglas que buscan uniformar estéticamente a sus empleados como si tratara del ejército o un colegio. En Farmacias Ahumada, a los hombres se les prohíbe el uso de accesorios. Los empleados de Ópticas GMO no pueden usar más de un anillo en cada mano, joyas demasiado llamativas ni tampoco aros en otra parte del cuerpo que no sea la oreja. Y en la Corporación Municipal de Peñalolén se exige a los hombres estar afeitados y sin ningún tipo de piercing, mientras que las mujeres sólo pueden ir con un “maquillaje suave” sin piercing ni aros de colgantes.
En la corporación explican que en estas normas “no hay espíritu de discriminación. Contamos con 1.600 trabajadores que se desempeñan en escuelas y consultorios de la comuna y, en ese contexto, la corporación es responsable de establecer normas de convivencia, orden, higiene y seguridad tanto para su personal médico y docente como para los niños y pacientes que reciben los servicios. El objetivo es garantizar a los funcionarios desempeñar su labor de manera segura y prevenir posibles accidentes”.
Soplonaje y esclavitud
Comunes también son las cláusulas que norman el consumo de drogas y alcohol, incluso fuera del horario de trabajo. En Ripley e Hites son obligatorios los exámenes de control de drogas, y en esta última, si un empleado se niega a realizárselos, la compañía tiene derecho a despedirlo sin derecho a indemnización.
Una de las cláusulas más insólitas respecto a este punto se establece en la empresa Forus, que representa en Chile marcas como Hush Puppies, Rockford, Brooks y Azaleia. Su reglamento interno establece: “El trabajador deberá informar a su jefe directo y éste a su gerente respectivo cuando conozca la venta, consumo (…) de cualquier tipo de drogas, alucinógenos y estupefacientes en que se encuentre involucrado el personal de la empresa, aunque esto ocurra fuera del recinto de ésta”.
¿Es normal que en las empresas se regule la delación entre sus empleados? Consultada sobre esta regla, Forus, controlada por la familia Swett, explicó que mantiene una alianza con la Fundación Esperanza, que se preocupa de la rehabilitación de consumo de drogas y alcohol, en caso de que algún trabajador solicite ayuda. “Forus está en proceso de revisión y modificación de su reglamento interno en sintonía con las modificaciones impuestas por la legislación vigente”, agregó la firma.
La investigación de la UDP asegura que la regulación de los niveles de endeudamiento de los trabajadores es una de las normas empresariales más comunes relativas a la vida privada. “Nosotros hemos sido muy críticos con eso. Aquí en Ripley condicionan nuestra permanencia por estar o no en Dicom”, cuenta Leandro Cortés, presidente de la Federación de Sindicatos de la multitienda.
En Lider, ahora manejada por la estadounidense Wal Mart, es obligación de los trabajadores no caer en insolvencia o sufrir protestos de cheques, letras o pagarés. En Banco de Chile, ligado al grupo Luksic, las inversiones privadas que hagan sus empleados “no deben ser contrarios a los intereses de la institución, a la ética ni a las buenas costumbres”. Y el Banco Itaú recomienda que sus empleados no se presten plata entre sí.
Los reglamentos internos de la AFP Planvital y de Paris llegan al extremo de prohibir que sus trabajadores realicen cualquier otra actividad lucrativa, ya sea dentro o fuera de la jornada de trabajo. Es decir, les exigen que trabajen exclusivamente para ellos. Consultada acerca de las normas que regulan las actividades que sus empleados realizan fuera de la empresa, Paris señaló que “el reglamento interno de la compañía está en proceso de revisión y modificación en estas materias, con el objeto de ajustarse la legislación vigente”.
Entre las más frecuentes están las cláusulas que restringen la libertad de expresión. En Traveller, Farmacias Ahumada, GMO y Banco de Chile exigen absoluta reserva respecto de todas las actividades de la empresa. Y en Lider incluso se prohíbe a los trabajadores dar entrevistas a medios de comunicación sobre asuntos de la empresa sin la autorización del gerente.
Desde Farmacias Ahumada explican que esa “información tiene el carácter de privilegiada, de interés de mercado y estratégica que no puede difundirse o revelarse a terceros, sin que ello no signifique una trasgresión a las normas que así lo regulan o que afecten los derechos de los propios trabajadores, sus accionistas y administración”. Lider, Banco de Chile y Banco Itaú también fueron consultadas acerca de estas normas, pero no respondieron las preguntas de LND.
El otro ejército
Según José Luis Ugarte, abogado laboralista que encabezó la investigación, una de las principales conclusiones de la investigación es que en Chile existe un ambiente autoritario en las relaciones laborales. “Eso genera un condicionamiento sicológico que puede ser más brutal incluso que decisiones concretas como el despido”, explica.
En el estudio se sostiene que ese contexto es poco amable para el ejercicio de los derechos básicos de las personas, como la intimidad, la no discriminación o la libertad de expresión.
“Que a un trabajador le impidan usar piercing es un problema desde el punto de vista social, porque vulnera su vida privada. Eso muestra poco respeto al pluralismo y uno decide cómo diseña su imagen. Hay una imagen militarizada en muchos de estos reglamentos. Para ellos, el buen trabajador es el que se parece a los milicos. Hay muchos trabajadores que encuentran correcto que les prohíban usar piercing. Nos sale del alma nacional. Y eso de difuminar la barrera entre la empresa y el ámbito privado, es una técnica para controlar mejor a los trabajadores y tener mas poder”, sostiene el abogado.
En Chile existe poca conciencia acerca de la restricción a los derechos fundamentales que realizan estos reglamentos. Hasta ahora, los únicos trabajadores que han impugnado estas normas son los trabajadores de Lider. Así lo han hecho los sindicatos de los locales de Arica, Iquique, Copiapó y San Miguel, que objetaron el reglamento ante la Inspección del Trabajo, causas que han sido acogidas con dispares resultados. Sin embargo, en ninguno de estos locales se han modificado las normas impugnadas.
“Algunas reglas violaban el derecho de libertad de expresión de los trabajadores, como una que les prohíbe dar entrevistas sin autorización de la empresa. ¿Qué empresa necesita estipular todo este tipo de restricciones? ¿Qué buscan con esto? ¿Quieren máquinas que estén todo el día pensando en la empresa?”, cuestiona Juan Vergara, abogado que asesora a los sindicatos de Lider.
La nueva justicia laboral establece una acción de tutela, que los empleados, sindicatos o la Dirección del Trabajo pueden realizar cuando se constate que los derechos fundamentales de un trabajador fueron lesionados. Jonathan Bustamante lo hizo y en octubre de este año la justicia le dio la razón al acoger su demanda. Fue indemnizado con casi tres millones de pesos. //LND

jueves, 3 de diciembre de 2009

CUT denuncia fallos arbitrarios de la Corte Suprema contra trabajadores- Radio Universidad de Chile- 03.12.2009

Los dirigentes sindicales alegan que la Cuarta Sala del máximo tribunal consecutivamente decreta medidas contrarias a los empleados y aseguran que uno de sus integrantes, Patricio Valdés, es cercano al empresariado. Los sucesivos fallos contrarios a los trabajadores emanados de la Cuarta Sala de la Corte Suprema, llevaron a los dirigentes de la Central Unitaria de Trabajadores a presentar un reclamo ante el máximo tribunal de justicia del país.
Y es que ya pasaron algunos meses desde que la directiva de la central, encabezada por su presidente, Arturo Martínez, se reunió con el presidente de la Corte Suprema, Urbano Marín, para plantearle estas situaciones, pero de igual forma continuaron los fallos adversos a la posición de los empleados y sindicatos.Para Martínez, esta situación no se termina con la entrada en vigencia de la defensoría laboral, sino con que se apliquen las leyes y sancionen las prácticas antisindicales que se registran en el país.
“Los abusos se van a evitar con fiscalización y con grandes multas. Cuando las multas son demasiado pequeñas, las empresas siguen violando los derechos y compran la multa”, sostuvo el dirigente. Dentro de las denuncias presentadas por la CUT ante la Corte Suprema, está el caso de la empresa Pizarreño, donde se rebajaron los salarios en vista del IPC negativo, lo que fue ratificado por el tribunal.
El presidente de la organización sindical afirmó que también hay otras situaciones en donde se falló en contra de dirigentes y que luego esa decisión fue respaldada por el máximo tribunal chileno.“Como LAN Chile, que despidió a cinco dirigentes sindicales que hicieron uso de su permiso sindical porque los tribunales dijeron que habían incurrido en abandono de su trabajo, la Cuarta Sala, donde está el señor Valdés, ese señor no debería estar aquí porque es el representante de los empresarios”, afirmó Martínez. Raúl Valdés Aldunate, ministro de la Corte Suprema y además integrante de su Cuarta Sala Laboral, fue fiscal de Corporación Chilena del Cobre, director durante una década de la Administradora de Fondos de Pensiones Concordia y gerente general de la Sofofa.Ante los fallos, Arturo Martínez adelantó que de no haber una respuesta positiva de la Corte Suprema recurrirán en las próximas semanas ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por denegación de justicia.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Guía electoral para el trabajador que le interesa algo su destino- La Nación Domingo 29.11



No está tan claro cuánto importan las elecciones. Para los trabajadores al menos. Ya van cuatro y las reglas del juego siguen siendo básicamente las mismas: las del Plan Laboral de Pinochet. O sea, poco sindicato, poca negociación colectiva y el derecho a huelga ojalá inexistente -de hecho seguimos teniendo uno de los regímenes legales de huelga más restrictivos del mundo occidental-. Y por supuesto mucho poder a los emprendedores, dígase empresarios. Pero qué diablos, se vienen las elecciones y algo habrá que decir de ellas para los trabajadores. Veamos aquí algunas reglas prácticas para el trabajador preocupado de sus derechos en las próximas elecciones presidenciales:
Regla 1, Piñera
Partamos por el caso más fácil. Si usted tiene el síntoma de la “víctima insatisfecha”, esta es su opción. Digamos que si no le basta con el desolador panorama laboral chileno -con el 90 por ciento de trabajadores sin sindicatos y con el 93 por ciento sin negociación colectiva- y en algún sentido cree -cual víctima que desea que la golpeen más fuerte- que a su vida le falta más precariedad laboral, menos derechos, más prácticas antisindicales y algunas gotitas más de explotación, entonces su voto ya tiene nombre. Ahora, la sola posibilidad de que su hermano -José Piñera, el redactor del Plan Laboral de la dictadura de Pinochet- pudiera volver a ser ministro del Trabajo debería horrorizar al más abúlico de los trabajadores votantes.
Regla 2, Frei
Si usted vio la película “Memento” -donde el protagonista sólo recordaba lo que le pasaba hasta unas pocas horas atrás- y se sintió reflejado, entonces su voto podría ir por el candidato concertacionista. Ya se sabe, todo concertacionista genuino tiene algo del síndrome de memoria de corto alcance. Frei tiene, qué duda cabe, la más articulada y más progresista propuesta laboral desde que la Concertación llegó al poder. Su propuesta incluye eliminar el reemplazo en la huelga, aumentar el nivel de la negociación colectiva, incluyendo la negociación de los trabajadores contratistas, ampliar el alcance de los contratos colectivos y una larga lista de etcéteras. Ahora, el problema de los trabajadores con la Concertación es que deberán -igual que el protagonista de “Memento”- pegar pósits por todos lados: “no olvidar: nos prometieron eliminar el reemplazo en la huelga”, “no olvidar: nos prometieron derogar el Plan Laboral”, etc. Quizás podría ser distinto esta vez -nunca se sabe-. Ahora, si todo es igual que las otras cuatro veces anteriores y el ministro de Hacienda de turno termina haciendo primar los intereses empresariales por sobre los derechos de los trabajadores, desde ya le doy la receta postraumática: consuélese quemando sus pósits y recordatorios al calor de un buen trago -podría ser un Flor de Caña- y entone un clásico imperdible junto a Julio Iglesias: “tropecé de nuevo y con la misma piedra...”.
Regla 3, Enríquez-Ominami
Si lo que le va es tomar riesgo, por aquí debería andar su rayita en el voto. Si lo suyo es el sabor adolescente del juego de la ruleta -apostar sin saber exactamente a qué-, entonces Enríquez-Ominami es lo más parecido a su candidato ideal. Porque si hay algo que caracteriza a la propuesta laboral de Enríquez-Ominami es eso: no tener propuesta. Digo, algunas ideas habrá de seguro -un par de frases Twitter- para salir del paso: vamos a dar más empleo, vamos a aumentar la sindicalización y la negociación colectiva, etc. Pero si algo brilla por su ausencia en esta candidatura es algo parecido a un programa de ideas articulado sobre el mundo del trabajo. Y lo que queda ahí es la confianza ciega en la suerte o el acaso: irán a mandar los economistas neoliberales que lo acompañan -un tal Fontaine, que defiende la piedra angular del Plan Laboral de la dictadura, como es el reemplazo en la huelga- o los socialistas de siempre -como Ominami padre- que siempre se han mostrado hostiles a las reglas laborales que nos heredó Pinochet. Ahí, entonces, todo es un misterio. Un misterio buena onda, dirán algunos. Como el candidato.
Regla 4, ArrateEsta es la opción más difícil de analizar. Si viviéramos en el maravilloso mundo de las palabras, ésta debería ser la opción cerrada de cualquier trabajador interesado en cambiar las cosas. El problemas es que los discursos deben enfrentarse al frío mundo de los hechos -la facticidad- como gusta decirse en el mundo académico. Y en ese tránsito de la idea -revolucionaria, potente y sindical- a la frialdad técnica de construir las nuevas reglas del juego, parece irse toda la potencia del cambio. El viaje de la habitación con el póster del “Che” y Lennon a los fríos espacios del poder político suele ser muy duro para esta gente. Le ocurrió al propio Arrate. El candidato de la izquierda no hizo mucho -en rigor nada- por reformar el Plan Laboral de Pinochet en su rol de ministro del Trabajo. Años después, Andrade mostraría, para mal de Arrate y otros ministros del Trabajo con tan poco brillo como él, que se podía ser ministro del Trabajo a tiempo completo y no una mera comparsa del ministro de Hacienda. Y es que los comunistas y sus aliados parecieran tener las mejores de las ideas -“otro mundo es posible”, suelen decir-, el problema es que no parecen tener la más remota idea de cómo lograrlo. Y las pocas veces que lo intentan de verdad, el resultado espanta -léase República Bolivariana-. Y ahí uno termina agradeciendo la inconsecuencia entre las ideas y la práctica.
Regla 5 y final
Nunca olvide eso sí que los grandes cambios laborales no se sustentan en el voto, sino en la presión política de los trabajadores organizados. Nunca olvide que hay buenas razones para pensar que más importante para su propio destino es que se integre en un sindicato, participe en una negociación colectiva o en una huelga, que le dé el voto a un candidato en particular. Nunca olvide el consejo de un antiguo jurista -Ihering- sobre nuestro destino: no merece un derecho quien no lucha por él.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Ley de Pesca y trabajadores- La Nación Domingo- 15.11.09

La cosa es sencilla. Un par de diputados de la Concertación han agregado al proyecto de ley de pesca una relevante modificación: la empresa que sea sancionada más de tres veces por prácticas antisindicales verá cancelada su concesión pesquera.
La norma parece dotada de una lógica democrática impecable: si se trata de recursos públicos y naturales del país, la sociedad tiene todo el derecho a exigir que se respete a los ciudadanos que trabajan en ellas cuando en ejercicio del derecho fundamental de la libertad sindical quieran organizarse y negociar colectivamente.
La senadora Matthei ha puesto el grito en el cielo. Eso es completamente explicable en el caso de ella y los suyos. Hablarle de libertad sindical debe sonarle lo más parecido al arameo.
Hasta ahí ninguna novedad. Pero el problema no está ahí, sino en la vereda del frente.
La Concertación, sus parlamentarios y su gobierno seguirán un libreto que los trabajadores conocen de memoria y que se parece al teatro de las máscaras.
La idea es danzar con las máscaras puestas, diciendo que se quiere algo importante para los trabajadores -“ha llegado por fin la hora de los trabajadores”-, para luego obtener un poquitito de la idea original -“un avance es mejor que nada”- mientras la máscara cede. Y al final, ya sin máscara, volver a pedir el voto de los trabajadores -“nada nos detendrá esta vez, ahora sí que sí haremos algo importante”-. Y así sucesivamente.
Se trata de un estilo teatral que la Concertación ha llevado a la perfección artística. El final es el mismo: pierden los de siempre.
¿Es necesario que le diga quién?
Ahora, los actos de la obra son siempre los mismos. Y en el caso de la ley de pesca la obra irá por el siguiente derrotero:
Primer acto. El diputado progresista.
Un progresista de siempre, preferentemente diputado, enarbolará la defensa de los trabajadores, con aire y voz indignados nos dirá algo así como: ya basta con los chupasangre.
Y la sanción para los empresarios antisindicales estará a la altura de la circunstancia: cancelación de la concesión de pesca. Ni más ni menos.
Segundo acto. El o la ministra liviana en calorías políticas.
El o la ministra del Trabajo de turno, que en general tienen menos poder real que este columnista, dirá un par de frases de circunstancia para salir del paso: estamos trabajando en eso, mejoraremos los derechos de los trabajadores salmoneros y sus sindicatos, etc. El “gobierno está con ellos” será la frase para la galería.
Ahora, en este punto, la palabra cancelación de la concesión de pesca habrá salido cuidadosamente del léxico del o de la ministro (a). Ahora las frases serán de condenas contundentes pero etéreas: algo así como “sancionaremos a los empresarios salmoneros antisindicales con todo el rigor de la ley”.
Tercer acto. El que manda de verdad.
Ya nos acercamos al final y ahí aparece el que “pincha y corta”, o sea el ministro de Hacienda. Éste, que sabe que manda, no hace declaraciones ni nada por el estilo. Jamás expondrá su perfil de progresista gringo “buena onda” a las furias y sudores de los pescadores.
El hará todo en silencio junto con sus enviados: la ley de pesca tendrá un par de normas que sancionarán las prácticas antisindicales con multas que, se nos dirán, serán muy severas (algo así como entre 10 y 20 UTM).
En fin, una multita para no molestar a los emprendedores. Y de la cancelación del registro de pesca de la empresa antisindical nunca nadie más se acordará.
Último acto. El lobista feliz.
Al final el profesional del lobby, o sea un ex MAPU hoy convertido al brillo del mercado, estará contento. Habrá hecho su eficiente trabajo y los empresarios del salmón podrán emprender su tarea creadora de riqueza sin molestos sindicatos que exijan algo más que el mínimo.
“Chile avanza”, dirá para sus adentros el lobista feliz. Pensando en la obra que acaba de terminar como siempre.

lunes, 9 de noviembre de 2009